¡¡¡¡LOS MORLOCKS!!!!

Philip K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968)

philipkdick losmorlocks

Por Carles Llonch Molina

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? está tan vinculada a la obra de Ridley Scott que es ya prácticamente imposible encontrarla en el mercado editorial con su título original o sin una foto de Harrison Ford en la portada. Si bien esta es una práctica editorial muy extendida y casi comprensible, aprovecho la ocasión para decir que a mí me irrita sobremanera ya que me parece deshonesta, dada la distancia que hay normalmente entre ambas obras.

En una Tierra en decadencia tras la Guerra Mundial Terminal, algunos humanos perviven en ella entre las ruinas abandonadas del antiguo mundo. La sociedad sobrevive en áreas localizadas, bajo polvo nuclear que lo envuelve todo y que les condena a la enfermedad y a la muerte. ¿La única posible alternativa de sobrevivir? Irse a Marte, tal como recomienda la ONU: ¡Emigra o degenera!

La posesión de seres vivos, en su gran mayoría extintos, son símbolo de estatus hasta tal punto que se crean reproducciones eléctricas de los mismos, más económicas. Y no solamente de animales e insectos, sino también de humanos.

Los andrillos (nada de replicantes) son androides humanoides cuyas aptitudes con el modelo Nexus-6 de la Rosen Corporation han superado en casi todo a los humanos. Estos seres se reparten a los colonos como incentivo para la emigración ya que se tratan de mano de obra esclava, pero están terminantemente prohibidos en la Tierra (a excepción de los que los productores de los mismos mantienen en la madre Tierra como muestras).

A medida que la tecnología de los androides fue evolucionando, así lo hicieron las técnicas de detección de los mismos. En la actualidad el test Voigt-Kampff es la mejor herramienta para detectarlos, pero parece que empiezan a surgir algunas dudas acerca del mismo.Este test se centra en la medición de la respuesta empática de las unidades, dado que la capacidad refleja de los androides está por detrás de la respuesta racional.

Rick Deckard es un cazador de bonificaciones. Trabaja para el departamento de policía de San Francisco y su tarea es la de “retirar” a los andrillos que ilegalmente se encuentran en dicha región. Su sueldo es bajo pues se completa en base a los androides retirados. Deckard es un personaje que ejerce su cargo sin muchas dudas morales, preocupado por obtener un animal real (solamente se puede permitir una oveja eléctrica) y mantener su anodino matrimonio. Su mujer Iran se pasa el día enganchada a los diferentes aparatos que le permiten sobrevivir: la televisión, la caja negra de empatía y el control de emociones Penfiel.

El caso es que Deckard deberá lidiar por primera vez en su carrera con los Nexus-6, tan parecidos a los seres humanos que si no fuera por cierta disfunción empática (que por otra parte, también algunos humanos sufren) serían imposibles de distinguir. Humanoides capaces no solo de tareas relacionadas con lo meramente físico, sino también capaces de sentir y generar belleza. Sirva de ejemplo el personaje de Luba Luft, un androide que canta ópera y que es el primero que despierta en nuestro personaje dudas acerca de sus actos.

En esta novela K. Dick aborda uno de los temas clave en su obra: la cuestión de la realidad. Y aún diría más: la aparente imposibilidad de un individuo de tener certezas absolutas al respecto de la misma. Para ello genera un mundo en el que no solamente no se puede estar seguro de quién es de carne y hueso y quien es eléctrico, sino que tampoco se puede confiar en las propias estructuras sociales.

Pienso que éste aspecto de crítica social es la parte que añade más interés a los mundos que genera este autor. Se trata de lugares disfuncionales muy parecidos al nuestro, a los que se le da la vuelta de tuerca justa para llevarlos hacia lo desconcertante. Dígase de paso que estos aspectos se quedan generalmente fuera de las adaptaciones cinematográficas de novelas de ciencia ficción ¿Casualidad? No lo creo, y por cierto, pretendo poder escribir sobre este tema más adelante. Por cierto que si planeáis leeros el libro, recomiendo que os saltéis el siguiente párrafo.

La sociedad de los humanos que se nos presenta, se cimienta sobre el espectáculo, la religión y la lógica capitalista de consumo. La primera, representada por el omnipresente programa del Amigo Buster en la televisión, acaba siendo una especie de grupo secreto androide que ningún humano conocía como tal. La segunda, representada por el culto a Wilbur Mercer o “mercerismo”, se basa en una figura que jamás existió. En cuanto a la última, representada por la obsesión con la tenencia de animales como símbolo de status, no tiene mucho sentido en un mundo en que es imposible saber si éstos son réplicas. En definitiva, K. Dick retrata la estupidez de la sociedad humana del american way of life.

Pero este escenario psico-social, no es otra cosa que la materia en la que se incrusta la historia de nuestro cazador de recompensas. En esta, además, cabría leer una crítica intrínseca a la situación de esclavitud y persecución que sufren los andrillos. Tras ella subyace la idea de la construcción social de “el otro” y su deshumanización, cuestión tristemente a la orden del día.

En definitiva “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” es una obra totalmente autónoma digna de ser leída y disfrutada, pues a parte de los nombres de ciertos personajes y la situación propuesta, nada tiene que ver con la mítica obra cinematográfica.

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