¡¡¡¡LOS MORLOCKS!!!!

El invasor en CIFI (un breve apunte)

aliens cifi losmorlocks.com

Texto de Toni Signes

La figura del otro, representado como el alienígena habitualmente invasor, ha sido de uso habitual en la narrativa de ciencia-ficción. Para este texto voy a intentar analizar como se ha caracterizado al otro en tres novelas de Ciencia-ficción sobre invasiones alienígenas desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad. He elegido las novelas Crónicas Marcianas de Ray Bradbury, El juego de Énder de Thomas Scott Card y la trilogía El recuerdo del pasado de la Tierra (más conocida como El problema de los tres cuerpos) de Cixin Liu.

En Crónicas Marcianas no existe un invasor de otro planeta, son los propios humanos quienes se deciden a colonizar otro mundo. En este libro de 1950, Ray Bradbury nos muestra los efectos de la irrupción humana sobre el planeta y los habitantes de Marte. A partir de esta premisa trata temas como la guerra, el racismo y el impulso autodestructivo de los humanos.

La amenaza nuclear en la Tierra es la justificación para que los humanos la abandonen; en los años 50 han pasado cinco años de la Segunda Guerra Mundial y se inicia la Guerra Fría. El autor adapta su contexto al futuro 1999, en el que la mayoría de los habitantes de la Tierra considera que emigrar a Marte garantizará su supervivencia. Lo sorprendente de esta novela es la evolución de los personajes: revelando que la superioridad numérica del grupo repercute en su comportamiento. Así, al principio del libro, los marcianos son personajes terribles frente a la minoría humana, pero al invertirse la situación pasan a convertirse en las víctimas de la ocupación humana. Tal como afirma Borges en el prólogo del libro, la sensación tras la victoria humana sobre los marcianos no es otra que la de soledad y de terror. Nos sobrecoje el trato al diferente, la manera de despreciarlos y cómo los humanos se consideran a sí mismos como el nucleo central del universo frente a cualquier otra raza. Finalizada la Segunda Guerra Mundial cinco años antes de la escritura del libro, todavía es muy reciente las catastróficas consecuencias del bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki. Bradbury cuestiona el antropocentrismo del ser humano, al que considera no sólo perjudicial para el entorno y las otras especies con las que convivimos, si no dañino también para sí mismo.

Thomas Scott Card nos presenta a Énder, el cual es reclutado a la edad de 6 años por la Flota Internacional para luchar contra una raza exterior, los insectores. En El juego de Énder (1985) nos encontramos una sociedad humana unida en la cual los diferentes países de la Tierra mantienen una alianza gracias a la guerra contra los insectores, esta hegemonía perdura gracias al miedo a la raza invasora y a restrictivas políticas sobre el número de hijos o las creencias religiosas. Énder es entrenado de manera brutal para luchar contra los insectores que atacaron en primer lugar a la humanidad. Se especula que la causa de este ataque fue la dificultad comunicativa entre ambas razas, tras observar los devastadores efectos de su ofensiva se repliegan a su planeta y evitan a los humanos. No obstante, éstos tras la primera derrota, se descubren vulnerables y dedican todo su esfuerzo para aniquilar a los invasores. Énder, además de su habilidad estratégica y militar, muestra empatía con los insectores y debido a esto es el elegido para dirigir la batalla final.

En esta novela se nos muestra a la otra especie como un pueblo agresivo que inició la primera batalla, pero también arrepentido, y que tras su derrota a manos de Mazer Racham, ha preferido alejarse de la raza humana. Esta novela plantea cuestiones en torno a la convivencia relacionados con las diferencias culturales entre distintos grupos sociales y los problemas de comunicación.

Por otra parte, en El juego de Énder la guerra fría todavía es un referente (todavía faltaban años para la caída del muro de Berlín), y los hermanos de Énder, manipulando la opinión humana, tratan de demostrar el impulso expansivista de los países integrados en el Tratado de Varsovia.

La trilogía escrita entre 2006 y 2010 por Cixin Liu es la más complicada de analizar por la variedad de enfoques que ofrece, la contemporaneidad y la perspectiva oriental de la obra. En El problema de los tres cuerpos nos encontramos con una especie invasora (los trisolarianos) que no pueden seguir habitando su planeta ya que este está en peligro de colapso constante. Su lugar elegido es la Tierra y no es una elección azarosa, pero para saber el motivo de la elección deberéis leer los libros. En estas novelas se plantean conceptos que nunca había visto en la Ciencia Ficción, el más interesante es el de bosque oscuro. El cual se refiere a la necesidad de mantenerse escondidos en un entorno (el universo en este caso) que pese a no ser necesariamente hostil, pueda serlo. En esta situación, señalar la posición ocupada puede significar un ataque preventivo de otros planetas o razas.

La imagen que nos ofrece Cixin Liu de los alienígenas es compleja (como la obra), y aunque es posible empatizar con ellos si consideramos su grave situación en algunos momentos de la saga, es difícil hacerlo porque se comportan como unos cabrones a lo largo de la historia. Su egoísmo nos repele y me atrevería a afirmar que es así porque es similar al proceder humano, frente al bien común prefieren el suyo propio y su ansia de supervivencia y crecimiento implica la aniquilación del resto de especies.

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